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jueves, 11 de junio de 2015

ZONIANS, EL NUEVO FOTOLIBRO DE MATÍAS COSTA


La Fábrica edita Zonians, un volumen que recoge el último trabajo fotográfico de Matías Costa. Durante casi cien años, miles de estadounidenses vivieron desahogadamente en tranquilas comunidades tropicales a orillas del Canal de Panamá. Conocidos como Zonians, se encargaban del mantenimiento de una de las mayores obras de ingeniería del mundo, hasta su devolución a Panamá en 1999.  Desde entonces, cuando su tierra dejó de ser territorio norteamericano y fueron despojados de sus privilegios, se reúnen anualmente en Florida para evocar su paraíso perdido, conscientes de que cuando ellos desaparezcan su comunidad se habrá extinguido para siempre. Matías Costa vuelve con esta serie a interesarse por el territorio, la identidad y la memoria, temas recurrentes en su obra fotográfica.

Una cuidada edición y encuadernación - en formato apaisado- de 96 páginas y más de 60 fotografías con las que Costa asume una investigación casi antropológica sobre esta comunidad. Estas imágenes en color, tomadas entre 2011 y 2013 en Orlando y en el Canal de Panamá - de unas diez millas de extensión-  abordan el sentimiento de nostalgia y de encontrarse en tierra de nadie, entre dos nacionalidades -la panameña y la estadounidense- de los veteranos y jóvenes pobladores, así como la alteración del paisaje por la mano humana en el que hoy conviven construcciones decadentes de colorida belleza y resquicios de la antigua selva tropical.

El fotolibro se cierra con un cuadernillo en blanco y negro anexo que recoge fotografías y documentos de época pertenecientes a los primeros Zonians, y que inmortaliza su día a día durante su siglo de existencia colonial en un territorio construido a medida, una burbuja autosuficiente. Matías Costa  presentará el libro hoy jueves 11 de junio a las 21.00 horas dentro de la Photobook Week en La Fábrica (c/ Alameda, 9) junto a Álvaro Matías, director general de La Fábrica, y Alberto Salván, diseñador del libro.

Además, La Fábrica publicará una edición especial limitada de Zonians de 25 copias acompañadas de una foto inédita de Costa firmada y numerada. Su coste será de 90 euros.

Zonians en PHotoEspaña 2015
La exposición homónima forma parte del programa expositivo de PHotoEspaña 2015 por partida doble. Por un lado, la Freijo Gallery de Madrid expone Zonians hasta el 23 de julio dentro de la programación del Festival Off. Por otro lado, del 2 de septiembre hasta el 24 de octubre la exposición viajará al Museo de Arte Contemporáneo de Panamá que se convierte de este modo en sede invitada de PHotoEspaña 2015.





Matías Costa

En el trabajo de Matías Costa (Buenos Aires, 1973) abundan las referencias a la memoria, la ausencia, el desarraigo, la identidad y la fragilidad. En 2005 fundó, junto a otros 13 artistas, el colectivo de fotografía contemporánea NOPHOTO, que recibe en 2006 los premios ARCO y Revelación PHotoEspaña. Ha impartido talleres, cursos y conferencias en la Universidad de Cantabria, La Casa Encendida de Madrid, la Escuela Superior de Arte y Diseño de Valencia y el Instituto de Estudios Fotográficos de Cataluña, entre otras instituciones. Su obra ha sido expuesta de forma individual en PHotoEspaña, Visa Pour L´Image, Krea en Vitoria, el Instituto Cervantes de Milán, el Museo de Historia de Valencia, la Foto Bienal de Moscú y los festivales Fotonoviembre, Images de Vevey, La Fábrica Galería, Festival Guatephoto o Bhau Daji Lad Museum de Bombay.

Costa ha recibido premios y becas como el World Press Photo (2001 y 2003), Euro Fuji Press, la Beca de arte Caja Madrid (2010) y la mención de honor en el premio PHotoEspaña Ojo de Pez de Valores Humanos 2008, o el Primer premio Alliance Française / Fundación Pilar Citoler de fotografía (2015)  entre otros muchos. Sus fotografías están recogidas en publicaciones como El país de los niños perdidos (La Fábrica, 1999), El largo viaje (La Fábrica, 1998), Eclats d´Enfance (Editions du Collectionneur, 2000), 6 visiones fotográficas sobre inmigración (Comunidad de Madrid, 2007), Muta Matadero (NOPHOTO, 2007), 5 miradas europeas (Instituto Cervantes, 2007) o PHotoBolsillo (La Fábrica, 2014).

 


martes, 9 de junio de 2015

FALLECE FERNANDO GORDILLO



La muerte siempre nos sorprende y nos conmociona sobre todo cuando no es esperada. Hace apenas unos días que había visto a Fernando Gordillo en la inauguración del Festival de PhotoEspaña. Esta vez no había charlado con él, la aglomeración de gente, las prisas por conseguir la fotografía que habremos de publicar, el ajetreo de este tipo de jornadas hacen que a veces no podamos disfrutar de unos momentos de tranquilidad para hablar con todos aquellos que querríamos. Sí nos habíamos saludado y saber que ese sería el último saludo me produce una terrible sensación en la boca del estómago. Fernando Gordillo era una persona amable, siempre dispuesto a conversar y a contar anécdotas, pero además era uno de los grandes fotógrafos españoles, por eso duele que únicamente el diario  El Pais se haya hecho eco de su muerte.  Le echaremos de menos.    
    
A continuación reproducimos el texto de EL PAIS

Los fotógrafos trabajan con energía para no morir para siempre. Pero un día les llega la hora, como hoy a Fernando Gordillo (Madrid 1933) que falleció el viernes 5 de junio. Un fotógrafo de la Escuela de Madrid, un profesional de la fotografía que convivió entre los amateurs de la Real Sociedad Fotográfica de Madrid (RSFM). Fernando fue uno de esos grandes fotógrafos españoles de la década de los sesenta que parece que han tenido que hacerse a un lado para poder dejar el lugar a otros. Pero hoy es el día que tenemos que reivindicar su importancia, no sólo como fotógrafo, sino como cuidador de la malbaratada fotografía española durante el franquismo. Fue director de la revista Cuadernos de Fotografía (1972 ? 1974) una circunstancia que le supuso recelos y envidias por parte de algunos fotógrafos que se sintieron excluidos del proyecto. Hace un par de años, recuperándose de una gravísima enfermedad y recapitulando los momentos más importantes de su trayectoria, recordaba con dolor las horas y el dinero gastado en aquella revista que pocas veces sale a colación y que fue un oasis para la buena fotografía. Él se quejaba de que aquel estigma, el haber sido emprendedor, el haber buscado la excelencia entre sus contemporáneos, le hubiera restado ascendente en la genealogía de los fotógrafos de la Escuela de Madrid. Sin embargo, cuando contemplamos en su conjunto el trabajo de aquel grupo en el que se cuentan los más grandes fotógrafos del periodo, la obra de Gordillo está a la altura y tiene la profundidad, la calidad, la ternura y el dramatismo de la de otros fotógrafos más conocidos como Gabriel Cualladó o Gerardo Vielba. Sentía un gran aprecio y respeto por todos aquellos camaradas y fue fiel amigo de sus amigos, a los que observaba y analizaba en lo humano y en lo fotográfico.

Fernando Gordillo fue fotógrafo de prensa para el diario Arriba durante los años sesenta y fue freelance en los setenta. Pero sentía la fotografía desde dentro, como un poeta. Para dejar salir esa inquietud artística más allá de los trabajos de encargo, llevaba a cabo proyectos temáticos ligados a un territorio concreto. De vez en cuando, un encuentro fortuito, una sorpresa en la calle, una ráfaga de poesía en el entorno familiar, le podían regalar una ?foto suelta?, como él llamaba a aquellas fotografías que no podía incrustar en ningún reportaje.

Después de toda una vida dedicada a la fotografía, resumió brevemente su universo en media docena de reportajes, en coherencia a la obsesión perfeccionista y selectiva que caracterizaba a aquella generación. Pero a Fernando Gordillo se le conoce sobretodo por la serie Pedro Bernardo, un pueblo de Ávila del que se había quedado prendado por su autenticidad durante una excursión fotográfica de la RSFM en 1958 y que continuó visitando hasta 1974, para completar lo que él llamaba un ?reportaje sin acción?. Gordillo tenía sus propias teorías sobre la fotografía, algunas aprendidas de W. Eugenne Smith, al que tanto admiraba. Poco a poco y de manera sistemática, fue cubriendo todos los acontecimientos de la vida de aquel pueblo español detenido en el tiempo, desde los nacimientos a las muertes. Todas las edades y oficios. Cada fotografía venía a ocupar un lugar único y nunca las entendió como piezas separadas del reportaje. Pero para los que contemplamos hoy su trabajo, sus mejores fotografías tienden a elevarse únicas, como iconos fuera del espacio y del tiempo. Son imágenes perfectamente construidas, con una luz cuidada, que responden a los cánones de la fotografía clásica, como aquellas fotos de los pioneros que situaban su trípode y esperaban a que la escena se compusiera en un encuadre ideal. Aunque Gordillo afirmaba que nunca había recurrido a un truco o a un montaje. Insistía en que él perseguía la frescura de la realidad, y para ello respetaba escrupulosamente el libre flujo de la corriente de acontecimientos en los que él no intervenía jamás. Esperaba pacientemente la ocasión de disparar escuchando a su intuición. Así, el icono que le representa, aquella fotografía en la que una mujer asomada a un balcón posa con una jarra en la mano, no se produjo hasta después de varias excursiones. Aquel día, y solamente aquel día, salió ella a regar sus plantas para completar aquel cuadro que Giotto habría calculado igual en su simetría y su perspectiva imposible. En aquella mirada había un saludo que el fotógrafo supo captar muy bien: por fin me has encontrado. En su estudio, lleno de cajoneras repletas de fotos ? la familia de Gordillo tiene una de las mejores colecciones de España- guardaba cerca de quinientas fotos de Pedro Bernardo, de las cuales consideraba importantes alrededor de 100. Dicho esto, nos preguntamos, ¿cuánto tardaremos en ver ese libro publicado?

El Fotobolsillo que le dedicó la editorial La Fábrica en 1999, viene introducido por un precioso texto que me enseñó a entender a este autor en lo humano y en lo fotográfico. Su autora, Concha Escudero, se manejaba con soltura en la teoría de la fotografía, pero era totalmente desconocida en la literatura sobre el medio. Me sorprendió la hondura de su análisis y aquel final tan poderoso que nos dejaba con ganas de escudriñar en las fotografías: ?? el imperativo de su constante fuerza, ligada a la voluntad, poderosa energía impresa en la naturaleza más íntima de cada individuo, el deseo tremendo de hacer, de no desaparecer del todo, de fotografiar para no morir siempre.? Después su hija Almudena me dijo que ?Concha? era ella misma. Ahora pues, Almudena, te ha tocado seguir manteniendo viva la memoria de ese trabajo maravilloso para que Fernando no desaparezca del todo.

Velatorio en Pedro Bernardo © Fernando Gordillo

jueves, 4 de junio de 2015

PRESENTACIÓN OFICIAL Y GUÍA DE PHOTOESPAÑA 2015


En la mañana de ayer miércoles se  inauguró oficialmente en el Palacio Villanueva del Real Jardín Botánico-CSIC la XVIII edición de PHotoEspaña además de las exposiciones individuales  Un legado de luz, de Julio Zadik y Mitos y ritos, de Mario Cravo Neto. El acto ha contado con la asistencia de los representantes de las instituciones y empresas que hacen posible el Festival, así como con los artistas y participantes de esta nueva edición, entre ellos, el Secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle; Roberta Lajous Vargas, Embajadora de México; Carla María Rodríguez Mancía, Embajadora de Guatemala; Isabel Rosell, Directora General de Archivos, Museos y Bibliotecas de la Comunidad de Madrid; Ignacio García de Vinuesa, Alcalde de Alcobendas; Jesús Muñoz, director del Jardín Botánico, acompañados por el presidente y la directora de PHotoEspaña 2015, Alberto Anaut y María García Yelo.

También han estado presentes, como no podía ser de otro modo todos aquellos  que componen el equipo que permite que se lleve a cabo el Festival, entre otros: La Directora general de arte y festivales Claude Bussac, la Directora artística Oliva María Rubio, el Subdirector de arte y festivales Luis Posada, la Jefa de prensa Myriam González o la Responsable de exposiciones Ana Berruguete. 

Entre los fotógrafos que han acudido como cada año puntuales a la cita, estaban Alberto García Alix, Gervasio Sánchez, Pablo Juliá, Juana Viarnés, Ana Casas Broda y otros muchos. Andrés Asturias, comisario de la muestra de Zadik y Mario Cravo Neto  hijo han acompañado las autoridades presentes en la visita a las exposiciones.














Para todos aquellos que deseen saber los pormenores del Festival y donde se celebran cada una de las exposiciones que lo componen, tanto en la sección oficial como en la parte off, PhotoEspaña ha publicado una guía que puede adquirirse en LA FABRICA o también en la librería que se ha habilitado en las instalaciones del Jardín Botánico, que cuenta además con una interesantísima selección de títulos que harán la delicia de los amantes de la fotografía.